
EL MERCADO NEGRO DE MEDICAMENTOS: UN PELIGRO SILENCIOSO

Detrás de las ofertas en redes sociales, la entrega a domicilio sin controles y la venta sin receta, crece un negocio clandestino que pone en riesgo la salud pública.
La compra de medicamentos por WhatsApp y redes sociales se ha vuelto una práctica común. “Es original, te lo mando de una vez y no necesitas receta”, dicen los vendedores, acompañando el mensaje con fotos atractivas y precios más bajos que en farmacias. Sin embargo, lo barato puede salir muy caro.
Los medicamentos no son productos comunes. Su eficacia y seguridad dependen del origen, la conservación y el control sanitario. Cuando se venden fuera de los canales autorizados, se pierde la trazabilidad y el consumidor queda expuesto a fallas terapéuticas, intoxicaciones y tratamientos que no funcionan.
Un mercado ilegal que se fortalece
El mercado negro incluye medicamentos auténticos desviados, productos mal almacenados, falsificados o adulterados. A esto se suma la automedicación, impulsada por la facilidad de compra y la urgencia del paciente.
Las autoridades sanitarias advierten que no se deben adquirir medicamentos por internet ni por vías no autorizadas, ya que no se puede garantizar su calidad ni seguridad.
La falsa confianza del “original”
Incluso un medicamento verdadero puede ser peligroso si estuvo fuera de la cadena de control: calor, humedad, vencimientos o ruptura de la cadena de frío pueden convertirlo en un riesgo.
Comprar medicamentos en el mercado informal no es un simple atajo: es una amenaza directa a la salud individual y colectiva. Cuando se trata de la salud, no hay ofertas que valgan la pena si ponen la vida en peligro.



