
NI LEONEL NI DANILO, JUNTOS, LE GANAN AL PRM.


Opinión del exsenador Iván Silva
La política dominicana vive un cambio de ciclo. Los liderazgos que dominaron el poder durante décadas hoy enfrentan una realidad distinta: un electorado más crítico y cansado del pasado. En ese contexto, afirmo con firmeza que ni Leonel Fernández ni Danilo Medina, aun unidos, tienen la capacidad de derrotar al PRM.
PRIMERO: DESGASTE DEL PASADO
Leonel y Danilo simbolizan ciclos políticos agotados. Amplios sectores del electorado asocian sus gestiones con prácticas que la sociedad dominicana ya no está dispuesta a repetir. La nostalgia no moviliza mayorías.
SEGUNDO: FRAGMENTACIÓN PARTIDARIA
Tanto el PLD como la Fuerza del Pueblo muestran divisiones internas, pérdida de cohesión y debilitamiento de sus estructuras. Sin unidad real, no hay fuerza electoral efectiva.
TERCERO: EL PRM Y EL PODER REAL
El PRM gobierna y controla importantes espacios del Estado y los municipios. Ha logrado administrar expectativas, proyectar estabilidad y mantener una presencia territorial que la oposición no ha podido contrarrestar.
CUARTO: CAMBIO GENERACIONAL
Una nueva generación de votantes no se identifica con los liderazgos del pasado. Este segmento valora el futuro, la institucionalidad y la transparencia, una narrativa que el PRM ha sabido capitalizar mejor.
QUINTO: CLIMA SOCIAL E
INSTITUCIONAL
La sociedad civil, el sector empresarial y el entorno internacional demandan estabilidad y respeto institucional. El regreso de figuras del pasado genera más dudas que confianza.
La razón principal es el desgaste político acumulado. Ambos representan etapas agotadas, marcadas por promesas incumplidas y una percepción ciudadana de prácticas que la sociedad ya no tolera. La nostalgia no gana elecciones; el cansancio sí las pierde.
A esto se suma la fragmentación de sus partidos. Ni el PLD ni la Fuerza del Pueblo muestran hoy cohesión, fuerza territorial ni entusiasmo popular. Sumar estructuras no es lo mismo que sumar confianza.
El PRM, por el contrario, combina el poder real del Estado, control municipal y una narrativa de continuidad con cambios. Ha sabido conectar con una nueva generación de votantes que no mira al pasado, sino al futuro, y que valora la institucionalidad y la estabilidad.
En política, dos figuras desgastadas no construyen una alternativa creíble. La suma del pasado no vence al presente, y el PRM, hoy por hoy, representa ese presente ante la mirada de la mayoría de los dominicanos.



