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EL VACIADO POLÍTICO DEL PRM HACIA LA FUERZA DEL PUEBLO

ENTRE LA INDIFERENCIA DE LA DIRIGENCIA Y EL DESCONTENTO DE LAS BASES

 

EL GRAN VACIADO DEL PRM HACIA LA FUERZA DEL PUEBLO: ¿INDIFERENCIA O COMPLICIDAD?.

En los últimos meses se ha hecho cada vez más evidente un fenómeno político que no puede seguir siendo ignorado: el constante y preocupante vaciado de dirigentes, cuadros medios y hasta líderes de base del Partido Revolucionario Moderno (PRM) hacia la Fuerza del Pueblo. No se trata de casos aislados ni de simples diferencias personales; estamos frente a una señal clara de desgaste interno, desmotivación y fallas estructurales que, de no corregirse a tiempo, podrían pasar una factura muy alta al partido de gobierno.

La militancia que abandona el PRM no lo hace por capricho. Muchos se marchan cargando frustraciones acumuladas: promesas incumplidas, exclusión de espacios de decisión, falta de reconocimiento al trabajo político y una desconexión cada vez mayor entre las autoridades partidarias y las bases que sostuvieron la victoria electoral. Mientras tanto, la Fuerza del Pueblo ha sabido capitalizar ese malestar, abriendo sus puertas y ofreciendo lo que muchos perremeístas sienten que perdieron: atención, estructura y sentido de pertenencia.

La gran pregunta es inevitable: ¿seguirán las autoridades del PRM de brazos cruzados viendo cómo se desangra su estructura política? El silencio y la pasividad, en política, también son decisiones. Y cuando no se actúa, se deja el terreno libre para que otros ocupen los espacios que se abandonan.

Resulta preocupante que, en lugar de una autocrítica profunda, se intente minimizar la situación o justificarla con discursos triunfalistas que no reflejan la realidad de las calles ni de los comités de base. La arrogancia del poder suele ser el primer paso hacia la derrota. La historia política dominicana está llena de ejemplos de partidos que, por no escuchar a tiempo, terminaron pagando el precio en las urnas.

Si el PRM no “hace cama” ahora —si no reorganiza, escucha, corrige y reconecta con su militancia— corre el riesgo de llegar debilitado a los próximos procesos electorales. Gobernar no basta; hay que cuidar el partido, fortalecer la estructura y respetar a quienes dieron la cara cuando no había poder que repartir.

Este vaciado no es solo un problema del PRM; es una advertencia. La política es dinámica, y quien no entiende las señales termina siendo víctima de su propia indiferencia. Aún hay tiempo para rectificar, pero el reloj político no se detiene. La decisión está en manos de quienes hoy dirigen el partido: o reaccionan con responsabilidad y visión, o seguirán viendo cómo otros recogen lo que ellos están dejando caer.

#Lapolítica#elgovierno#lospartidos

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