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El nepotismo en República Dominicana: un cáncer político que aún podemos curar El uso del poder para favorecer parientes

El nepotismo político en República Dominicana: el poder que se hereda y la democracia que se debilita.

 

Barahona, República Dominicana, 29 de diciembre de 2025.

El nepotismo: enfermedad silenciosa del sistema político dominicano.

Introducción.

El nepotismo ha sido, por décadas, una de las prácticas más persistentes y dañinas dentro del sistema político dominicano. Aunque muchas veces se disfraza de “confianza”, “lealtad política” o “capacidad probada”, en esencia representa una distorsión profunda del Estado democrático, un mal que erosiona la institucionalidad, frena el desarrollo y mina la credibilidad de la política ante la ciudadanía.

 

En la República Dominicana, esta práctica no es nueva ni exclusiva de un partido o ideología. Es un fenómeno transversal que ha sobrevivido a dictaduras, transiciones democráticas y alternancias de poder, convirtiéndose en una enfermedad silenciosa que se reproduce desde el corazón mismo del poder.

¿Qué es el nepotismo?

El nepotismo es la práctica de favorecer a familiares o personas cercanas en la asignación de cargos públicos, contratos, privilegios o posiciones de poder, sin que medie el mérito, la competencia o la transparencia.

 

El término proviene del latín nepos (sobrino), utilizado históricamente para describir cómo altos jerarcas —especialmente en el poder religioso y político, colocaban a parientes en puestos estratégicos para asegurar control y continuidad.

El nepotismo desde la óptica política

Desde el punto de vista político, el nepotismo:

 

Viola el principio de igualdad de oportunidades

Debilita la meritocracia

Sustituye la capacidad por el parentesco

Convierte al Estado en un patrimonio familiar o de grupo

Fomenta la corrupción, el clientelismo y la impunidad

En lugar de servir al interés colectivo, el poder se utiliza para blindar círculos íntimos, garantizando influencia, riqueza y permanencia en el sistema.

 

Raíces históricas: 

del trujillismo a la democracia

La dictadura de Trujillo: el nepotismo institucionalizado

Durante la era de Rafael Leónidas Trujillo (1930–1961), el nepotismo alcanzó niveles extremos.

El Estado dominicano fue convertido en una empresa familiar, donde hermanos, hijos, cuñados y allegados del dictador ocupaban:

Ministerios

Gobernaciones

Direcciones militares

Empresas estatales

Trujillo no solo gobernaba: controlaba todo, y el nepotismo era una herramienta clave para sostener su poder absoluto.

La pos-dictadura y la falsa ruptura

Tras la caída de la dictadura, se esperaba una ruptura con esas prácticas. Sin embargo, el nepotismo no desapareció, solo se transformó.

 

En la democracia:

Se suavizó el discurso

Se justificó con tecnicismos

Se normalizó bajo el argumento de “personas de confianza”

Presidentes y líderes políticos, sin importar su signo ideológico, han sido señalados por rodearse de:

Familiares directos

Esposas, hermanos, primos

Compadres y socios políticos convertidos en “familia extendida del poder”

Los presidentes dominicanos y el entorno del nepotismo

Desde Joaquín Balaguer hasta la actualidad, el patrón se repite:

Nombramientos de parientes en instituciones clave

Redes de poder familiar o de grupo

Influencia indirecta aunque no formal

Algunos mandatarios prometieron erradicar estas prácticas, pero en la realidad el sistema los absorbió.

El nepotismo no siempre se expresa en un decreto visible, sino en:

Contratos otorgados

Asesores sin funciones claras

Estructuras paralelas de poder

El problema no es solo quién gobierna, sino cómo se gobierna y con quiénes.

Consecuencias del nepotismo en la República Dominicana

El daño del nepotismo no es abstracto; es real y profundo:

❌ Debilita la institucionalidad

❌ Reduce la eficiencia del Estado

❌ Expulsa a profesionales capacitados

❌ Incrementa la corrupción

❌ Genera desconfianza ciudadana

❌ Aumenta la desigualdad social

Cuando el poder se hereda o se comparte por sangre, la democracia se vacía de contenido.

 

El nepotismo como cáncer político

El nepotismo actúa como un cáncer

 

silencioso:

Al inicio parece inofensivo

Luego se expande

Finalmente invade todo el sistema

Una vez normalizado, se reproduce de gobierno en gobierno, sin importar los colores partidarios.

Y como todo cáncer no tratado, termina destruyendo el organismo que lo alberga.

Un llamado urgente a la clase política dominicana

Hoy más que nunca, la República Dominicana necesita un acto de responsabilidad histórica.

A los políticos dominicanos:

Rompan con la tradición del favoritismo familiar

Fortalezcan la meritocracia real

Respeten la institucionalidad

Den ejemplo desde el poder

Entiendan que gobernar no es heredar

La lucha contra el nepotismo no es solo legal, es moral y ética.

Conclusión.

El nepotismo no es un problema menor ni un simple “vicio político”; es una de las principales amenazas al desarrollo democrático del país.

Mientras esta práctica continúe, la política seguirá siendo vista como un negocio privado y no como un servicio público.

Detener este cáncer es una obligación histórica.

La República Dominicana no puede seguir siendo gobernada por apellidos, sino por capacidades, principios y compromiso con el bien común

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