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EL CARTEL ELÉCTRICO: UNA HERIDA ABIERTA EN LA ECONOMÍA DOMINICANA

UN SISTEMA DEFICITARIO QUE DESANGRA AL ESTADO Y CASTIGA AL PUEBLO

EL CARTEL ELÉCTRICO DE LA REPÚBLICA DOMINICANA: UN BARRIL SIN FONDO QUE MASACRA AL PUEBLO.

Hablar del sistema eléctrico de la República Dominicana es hablar de uno de los mayores escándalos estructurales del Estado, un entramado que por décadas ha drenado los recursos públicos y ha castigado sin piedad al pueblo dominicano. Lo que muchos ya llaman sin rodeos el “cartel eléctrico” no es un mito: es una realidad sostenida por contratos leoninos, subsidios eternos, ineficiencia deliberada y una impunidad que indigna.

Año tras año, el sector eléctrico se traga miles de millones de pesos del presupuesto nacional. Un barril sin fondo, sin resultados proporcionales, sin mejoras sostenidas y sin un servicio digno para la ciudadanía. Apagones persistentes, facturación abusiva, pérdidas técnicas y no técnicas, y una gestión que nunca rinde cuentas claras.

Lo más grave es que el sacrificio siempre recae sobre el pueblo. El pequeño comerciante, el trabajador, el envejeciente y la familia humilde pagan tarifas elevadas por un servicio deficiente, mientras un reducido grupo de actores —empresas generadoras, intermediarios, suplidores y funcionarios— siempre sale ganando.

El discurso oficial cambia, los gobiernos pasan, pero el modelo permanece intacto. Se anuncian reformas, pactos eléctricos y planes de modernización, pero la estructura que permite el saqueo sigue operando. Nadie responde por las pérdidas, nadie va preso por los contratos lesivos y nadie explica por qué, pese a tantos recursos invertidos, el sistema sigue colapsando.

El llamado cartel eléctrico no solo masacra la economía familiar, masacra la confianza ciudadana. Es un símbolo de cómo la mala gestión y los intereses particulares pueden imponerse sobre el bienestar colectivo, con la complacencia —o complicidad— del poder político.

CONCLUSIÓN

La República Dominicana no necesita más parches ni excusas. Necesita una intervención profunda, transparente y valiente en el sector eléctrico. Auditorías reales, revisión de contratos, sanciones ejemplares y una política energética pensada para servir al pueblo, no para enriquecer a unos pocos.

Mientras el cartel eléctrico siga operando con impunidad, el desarrollo del país estará secuestrado y el pueblo dominicano seguirá pagando una factura que nunca deja de subir, aunque la luz nunca llegue completa.

#ECONÓMICAS#PAÍS#ESTADODOMINICANO

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