
TODO EL QUE HA SUSTRAÍDO DINERO DE SENASA ESTARÁ EN EL BANQUILLO DE LOS ACUSADOS

La afirmación del procurador adjunto Wilson Camacho no es una frase cualquiera ni una consigna mediática más. Es una advertencia directa, clara y cargada de responsabilidad institucional. Cuando Camacho dice que “todo el que ha sustraído dinero de Senasa estará en el banquillo de los acusados”, está colocando el peso del Estado sobre una herida profunda: la corrupción en un sistema que existe para proteger la salud y la dignidad de los más vulnerables.
Senasa no es una entidad cualquiera. Es el seguro de millones de dominicanos que dependen de él para recibir atención médica, medicamentos y tratamientos que, de otra forma, serían inalcanzables. Sustraer recursos de Senasa no es solo un delito administrativo o financiero: es un atentado moral contra la vida, la salud y la esperanza de la gente humilde. Robar ahí equivale a robarle al enfermo, al envejecimiente, al trabajador de salario mínimo.
Por eso, la expresión de Camacho debe interpretarse como lo que es: un mensaje de ruptura con la impunidad histórica. Durante décadas, en la República Dominicana se normalizó el saqueo del Estado. Muchos funcionarios y “intocables” creyeron que los cargos públicos eran una licencia para enriquecerse sin consecuencias. Hoy, ese discurso comienza a resquebrajarse, pero no basta con declaraciones firmes: el país exige resultados concretos.
La ciudadanía está cansada de ver expedientes engavetados, procesos dilatados y condenas simbólicas. El pueblo dominicano quiere ver responsables identificados, acusados sólidos y sentencias proporcionales al daño causado. Si el dinero de Senasa fue sustraído, debe saberse quién lo hizo, cómo lo hizo y para qué lo hizo. Y, sobre todo, debe devolverse cada peso robado.
La credibilidad del Ministerio Público está en juego. Frases como la de Wilson Camacho generan expectativas, pero también compromisos. No se puede retroceder. No se puede negociar con la corrupción ni seleccionar a quién se persigue y a quién se protege. La justicia debe ser ciega al apellido, al partido y al poder económico.
Este caso es una prueba decisiva para el Estado dominicano. Si realmente todo el que ha sustraído dinero de Senasa termina en el banquillo de los acusados, estaremos ante un precedente histórico. De lo contrario, será otra promesa rota que alimentará el escepticismo y la desconfianza.
La sociedad observa. La historia juzgará. Y la justicia, si es verdadera, no puede fallar.
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