NacionalPolítica

AUTORITARISMO Y NEPOTISMO INTERNO: LA CRISIS QUE DESANGRA AL PRM EN BARAHONA

La falta de inclusión y el autoritarismo interno amenazan la cohesión del partido.

 

EL DESMEMBRAMIENTO DEL PRM EN BARAHONA: CUANDO LA DICTADURA INTERNA SUSTITUYE A LA DEMOCRACIA.

Lo que hoy ocurre en la provincia de Barahona dentro del Partido Revolucionario Moderno (PRM) no es producto del azar ni de la casualidad política. Es la consecuencia directa de una práctica peligrosa: la imposición, el autoritarismo interno y la falta de democracia partidaria. Un fenómeno que, lejos de fortalecer al partido, lo está desmembrando desde adentro.

Un partido que nació bajo la bandera del cambio, la institucionalidad y la participación democrática no puede sostenerse sobre esquemas cerrados donde unos pocos deciden y la mayoría solo obedece o es ignorada. Cuando el diálogo se sustituye por órdenes, cuando la diferencia se castiga y cuando el disenso se interpreta como traición, el resultado es inevitable: fractura, abandono y debilitamiento.

En Barahona, muchos dirigentes, cuadros medios y militantes históricos sienten que el PRM dejó de ser un espacio de participación para convertirse en un círculo reducido de poder. No hay consulta real, no hay inclusión efectiva y no hay respeto al trabajo político acumulado de hombres y mujeres que, en los momentos más difíciles, dieron la cara por el partido.

Esta dictadura interna —silenciosa pero constante— ha provocado que líderes con estructura, capacidad electoral y arraigo comunitario se sientan desplazados. Algunos han optado por el silencio; otros, por el retiro; y otros, más recientemente, por abandonar el partido y fortalecer a la oposición. Cada salida no es solo una pérdida individual: es un golpe directo a la base electoral del PRM.

Lo más preocupante es que desde ciertos espacios de dirección se actúa como si nada pasara, como si los votos fueran automáticos y la lealtad infinita. Se repite el error histórico de creer que el poder se sostiene excluyendo, cuando en realidad el poder se mantiene sumando.

Un partido en el gobierno no puede darse el lujo de dividirse. Mucho menos en una provincia como Barahona, donde la política se construye con cercanía, respeto y reconocimiento. Aquí los liderazgos no se imponen desde oficinas; se ganan en el territorio, en la comunidad y en el trato humano.

Si el PRM no rectifica a tiempo, si no desmonta esa cultura de imposición interna y no abre espacios reales de diálogo, corre el riesgo de llegar a los próximos procesos electorales debilitado, fragmentado y enfrentando a antiguos compañeros convertidos en adversarios fortalecidos.

En política, las dictaduras internas no ganan elecciones.

Las ganan los partidos que escuchan, integran y respetan.

Barahona no necesita un PRM cerrado y excluyente.

Necesita un PRM democrático, unido y consciente de que cada dirigente cuenta, cada estructura suma y cada voto decide.

El tiempo de corregir es ahora. Mañana puede ser demasiado tarde.

 

Related Articles

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back to top button