El intérprete dominicano Rafael Colón, conocido artísticamente como «La Espiga de Ébano», dejó registradas importantes vivencias sobre su trayectoria musical, desde su incorporación a la agrupación dirigida por el maestro Luis Alberti hasta la consolidación de su repertorio en la cultura popular dominicana.
Su ingreso a la Orquesta Generalísimo Trujillo aconteció alrededor de 1943 en la llamada Casa de los Coroneles, en San Cristóbal. Según rememoró el cantante, su primera interpretación frente a Rafael Leonidas Trujillo fue el bolero «Virgen de Medianoche», presentación que provocó los aplausos del mandatario. A partir de esa etapa realizó sus primeras grabaciones: el tema «Ven», de Manuel Sánchez Acosta, y la composición de su autoría titulada «No me Interesa».
Entre los episodios destacados de su paso por la agrupación de Luis Alberti figura una fiesta en la sede del Partido Dominicano en Baní durante la década de 1940, la cual se extendió por 24 horas consecutivas. Colón también aclaró la historia del bolero «Luna Sobre el Jaragua», señalando que aunque la artista mexicana Eva Garza fue la primera en cantarlo y en grabarlo en México, él se convirtió en el primer artista en registrarlo discográficamente en la República Dominicana.
Respecto al bolero, el artista aseguraba que el género se mantiene vigente bajo el formato de la balada, aunque diferenciaba la creación de antaño, basada en la inspiración romántica, de las producciones comerciales recientes. En cuanto al merengue, Colón consideraba a Pipí Franco como el exponente más destacado del género, al tiempo que valoraba el trabajo de figuras como Joseíto Mateo, Francis Santana y Sergio Vargas.
El sobrenombre de «La Espiga de Ébano» surgió en 1930 en la emisora H19V de Santiago de los Caballeros, cuando el locutor Héctor Mena improvisó esa denominación durante un programa dominical de trovadores al momento de presentarlo al público.
Fuente: Opinión
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