El sistema penitenciario de Bahamas enfrenta una severa crisis de hacinamiento debido al continuo flujo de extranjeros indocumentados. La principal cárcel del archipiélago alberga actualmente a 1,700 reclusos, a pesar de tener una capacidad máxima para 900 personas, según advirtió el comisario de Instituciones Penitenciarias de ese país, Doan Cleare.
Ante esta situación, la Junta de Prerrogativa de Misericordia del país caribeño ha comenzado a conceder libertad condicional a los inmigrantes irregulares con el propósito de acelerar sus procesos de deportación. Asimismo, las autoridades penitenciarias solicitaron evaluar la liberación de prisioneros de edad avanzada o con enfermedades graves que ya no representen una amenaza para la comunidad.
De acuerdo con Cleare, el penal debería concentrar sus recursos en procesar a delincuentes violentos, evitando el encarcelamiento de personas con padecimientos mentales o faltas menores. En lo que va de año, la junta examinadora ha aprobado la liberación de entre 150 y 200 reclusos dentro de estas medidas extraordinarias.
Como alternativa a largo plazo, el Departamento de Prisiones planteó un programa de formación técnica para internos en la fase final de sus condenas, garantizándoles puestos de trabajo supervisados. El flujo de indocumentados hacia el archipiélago proviene en su mayoría de Haití, país desde el cual las autoridades bahameñas han repatriado a más de 2,000 ciudadanos en el transcurso del año.
Fuente: Mundo
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